La buena salud es un índice indispensable para la vida tanto de los adultos como de los niños. La buena salud está vinculada al derecho inalienable a la vida. Sin una asistencia sanitaria de calidad, no habrá disfrute de otros derechos humanos fundamentales. El derecho de un menor a la asistencia sanitaria ha sido una cuestión jurídica candente a lo largo de los años. También está en tela de juicio la cuestión corolaria de quién debe tener el derecho legal absoluto a elegir el tratamiento sanitario en nombre del menor. Dado que el menor es indefenso y no puede tomar una decisión sobre la asistencia sanitaria, corresponde a los padres o tutores tomar las decisiones que cambian la vida de estos pequeños. En la mayoría de las situaciones en las que los padres tienen creencias religiosas, se han guiado por tales consideraciones para tomar decisiones sanitarias en nombre de sus menores. Hubo casos en los que los profesionales sanitarios no estuvieron de acuerdo con las decisiones de los padres y recurrieron a la asistencia jurídica para administrar el tratamiento sanitario al menor.