Utilizando los datos económicos nacionales de China (1978-2023) y técnicas de minería de datos como la autocorrelación espacial y algoritmos de agrupación, este estudio construye un marco analítico "general-específico-general". Examina la evolución, los motores y las implicaciones políticas de la reestructuración económica de China en cinco áreas: economía regional, distribución de la renta, estructura industrial, cadena de valor y estructura de la demanda. Las principales conclusiones revelan la convergencia beta condicional de las economías regionales y los beneficios para el crecimiento de un desarrollo coordinado. La optimización de la distribución de la renta y la reducción de la brecha urbano-rural se asocian a políticas de prosperidad comunes. La estructura industrial ha pasado de la agricultura a los servicios, impulsada por la integración de los servicios y la fabricación. El sector de la maquinaria ocupa un lugar central en la cadena de valor, aunque existen riesgos de dependencia de las importaciones en las industrias de gama alta. Ha surgido una estructura de demanda impulsada por el consumo, con un consumo de servicios impulsado por los ingresos que impulsa el crecimiento. Este enfoque basado en datos ofrece apoyo político para un desarrollo de alta calidad, prosperidad común y cadenas industriales seguras.